OPINIÓN: Estilo de juego, tarea pendiente de Rafael Dudamel para el 2019

Sergio Silva |  @SergioSilva1983

El empate de la Vinotinto contra Irán (1-1) del martes en Qatar, puso fin a un 2018 para la selección nacional en el que volvió a la cancha después de una incompresible pausa de casi un año. En total se disputaron seis encuentros amistosos con un saldo parejo de dos victorias, un par de empates y otras dos derrotas.

Sin embargo, más allá de los resultados, lo que llama la atención es que en ninguna de esas presentaciones (en las que se pudieron ver, ya que la victoria ante Emiratos Árabes no contó con transmisión televisiva), se mostró de forma convincente el estilo de juego que busca Rafael Dudamel.

Lo que sí se pudo observar en muchas oportunidades fue a delanteros sin recibir balones en el frente del área ante la falta de conexión entre el mediocampo y el ataque. Una línea defensiva con muchas libertades (se recibieron siete goles en seis partidos, aunque se dejó el arco en cero ante Panamá y Emiratos Árabes).

Si bien es cierto que hay rendimientos individuales que invitan al optimismo como el caso de Jhon Murillo y Darwin Machís, también es una realidad que la defensa sigue siendo un dolor de cabeza. La dupla de Wilker Ángel y Jhon Chancellor sigue sin afianzarse. La buena noticia es la aparición de piezas como Luis Mago y Bernardo Añor en la banda izquierda y el regreso de Roberto Rosales por la derecha.

De lo mejor que mostró la Vinotinto en este 2018 fue la primera línea de volantes. Tomás Rincón sigue siendo el eje principal y ahora cuenta con el apoyo de jugadores como Yangel Herrera y Junior Moreno, quien se ha ganado su puesto en los últimos partidos. Arquímedes Figuera es otro comodín para la posición.

Dudamel todavía tiene pendiente poder llevar a la cancha un juego colectivo que convenza y terminar de darle su identidad a la Vinotinto, como lo hicieron en su momento Richard Páez, quien sorprendió a propios y extraños con su juego de buen pie o de César Farías, que hizo de la defensa su punto fuerte y a partir de ahí logró resultados históricos para Venezuela.

La Copa América de Brasil, así como el comienzo de la eliminatoria sudamericana rumbo a Qatar 2022 serán pruebas de fuego para la Vinotinto de Dudamel, a quien poco a poco se le va terminando el crédito con respecto a mostrar mejoras. 

El seleccionador nacional asumió las riendas del combinado criollo en el 2016 tras la salida de Noel Sanvicente. Completó el camino a Rusia 2018 con mejoras con respecto al desastre de la etapa de “Chita” y en la Copa América Centenario 2016 avanzó a los cuartos de final, unos resultados que se pueden atribuir al orgullo de lavarse la cara de los jugadores.

Ya han pasado dos años y cada vez va perdiendo efecto la excusa de la falta de tiempo para justificar los fallos de la Vinotinto. Aunque Dudamel renovó su contrato hasta el 2022, el próximo año debería ser determinante para poder comenzar a ver resultados concretos más allá de como quede el marcador tras los 90 minutos.

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