Entre héroe y villano: Dana White y la UFC ponen a tomar nota al resto

Dana White

Andrés Espinoza Anchieta |  @AndresEspinoza

Si de Dana White dependiera, el deporte en Estados Unidos jamás se hubiese detenido, y es que el presidente de Ultimate Fighting Championship fue pionero en mostrar una posición de rebeldía en contra del sometimiento forzado por la pandemia del COVID-19, aún ante fuertes críticas del público.

El pasado 9 de mayo, UFC se convirtió en la primera organización de deporte mayor en los Estados Unidos en reanudar sus operaciones tras dos meses de inactividad, y lo hizo con un sonoro golpe sobre la mesa, celebrando tres eventos en un lapso de apenas ocho días. 

Luego de la conclusión de “UFC 249” el día 9, la máxima compañía de artes marciales mixtas llevó a cabo un par de jornadas “Fight Night” el 13 y otra el 16 del presente mes. Las tres carteleras tuvieron lugar en un VyStar Veterans Memorial Arena de Jacksonville, Florida, que estuvo completamente cerrado al público; asimismo, la empresa dirigida por White tuvo que cumplir con estrictas medidas de sanidad requeridas, como chequeos de temperatura a cada uno de los presentes en el recinto, tests de anticuerpos y limpieza rigurosa del octágono antes, entre y después de cada pelea.

De igual forma, durante el trío de eventos quedaron en evidencia otras medidas tomadas por el alto mando de UFC, tales como la reducción del personal de producción de 120 personas a solo 80 y la ubicación de Daniel Cormier, Joe Rogan y Jon Anik, comentaristas de las jornadas, en tres mesas separadas, un caso similar al del resto de los limitados miembros de prensa en asistencia.

La iniciativa de White y la UFC de llevar a cabo los eventos a pesar de que el resto de las organizaciones de deporte mayor en los Estados Unidos continúan inactivas, causó tal impacto que hasta generó una palmada en la espalda del propio presidente de la nación norteamericana, Donald Trump.

“Quiero felicitar a Dana White y a la UFC por reiniciar sus actividades”, comentó Trump en un mensaje grabado y reproducido por la cadena ESPN antes de la realización de los eventos. “Tomen todas las medidas necesarias, pero sigamos adelante. Necesitamos deportes, queremos que vuelvan”, agregó el mandatario.

Adicional a dichas medidas tomadas, también se conoció que todo el personal que ingresó a la arena, desde los peleadores hasta los periodistas, firmaron una cláusula en la que dejaban sin responsabilidad alguna a UFC en caso de contagiarse de coronavirus durante las veladas. Incluso se hizo público otro fragmento del contrato en el que los peleadores podían perder su pago si criticaban los protocolos de seguridad de la empresa, aunque luego White aclaró que en realidad la medida evitaba que criticaran a la organización “sin razón alguna”.

Las acciones preventivas de UFC surgieron efecto inmediato, cuando el peleador brasileño Ronaldo “Jacare” Souza dio positivo a coronavirus en su test previo al evento, por lo que su combate contra Uriah Hall fue cancelado. Posteriormente, la empresa de MMA (artes marciales mixtas, por sus siglas en inglés) reveló que los dos esquineros de Souza también arrojaron resultados positivos en sus exámenes.

Sin embargo, fueron los únicos casos de contagio registrados, por lo que el trío de fechas se llevaron a cabo sin mayores inconvenientes, con excepción de algunas particularidades que vienen con la celebración de un evento sin público, como el hecho de que un par de peleadores aseguraron que ajustaron su enfoque dentro del octágono durante sus peleas porque podían escuchar lo que relataban los comentaristas en las afueras de la jaula.

Al final, White, quien en su momento hizo público su deseo por comprar una isla para poder realizar las próximas peleas de la empresa allí, tuvo que conformarse en esta oportunidad con una arena vacía en Florida, pero hizo realidad su palabra de seguir adelante con sus eventos a cualquier costo.

¿El resultado? Tres noches de intensas batallas en el octágono y momentos que quedarán grabados en la memoria de todos, como el retiro post-victoria de Henry Cejudo o la emotiva imagen de Alistair Overeem consolando a un derrotado Walt Harris, luego de que este último regresara a su trabajo por primera vez desde el secuestro y asesinato de su hijastra a finales del año pasado.

“Todo esto es raro, es diferente, pero vivimos en un mundo diferente al de hace dos meses”, le dijo White a ABC sobre las circunstancias en que se realizaron los eventos. “Lo importante es que el sistema funcionó. Malo hubiese sido que nos diéramos cuenta del positivo de Souza días después de su pelea. Sin querer sonar como idiotas arrogantes, somos muy buenos en lo que hacemos y vamos a mejorar. La tecnología de los test seguirá mejorando y vamos a probar que los deportes profesionales pueden volver de forma segura”.

En pocas palabras, NBA, MLB, NFL y NHL… Es su turno de mover fichas.

Sin mucho descanso

Luego de la celebración de dichos eventos, White tendrá muy poco tiempo para descansar antes de continuar marcando pauta.

La empresa tiene previsto celebrar “UFC Fight Night” el próximo 30 de mayo, en una cartelera que incluirá la pelea entre Tyron Woodley y Gilbert Burns. Además, el 6 de junio está prevista la realización de “UFC 250” con el combate entre Amanda Nunes y Felicia Spencer como plato fuerte de la noche. 

UFC no ha anunciado aún las sedes de dichos eventos, pero White ha mantenido fe en conseguir su “Isla para peleas”.

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