Omar Morales padre y su objetivo de llevar MMA a universidades venezolanas

Omar Morales padre junto a sus hijos

Andrés Espinoza Anchieta |  @AndresEspinoza

Por muchos años, los Morales han sido pioneros en el mundo de las artes marciales en Venezuela. Sin embargo, para Omar padre, cabecilla de esta familia de exitosos combatientes y uno de los personajes más respetados en su gremio, todavía hay trabajo por hacer.

El experimentado artista marcial criollo, de 64 años de edad, tiene un objetivo entre ceja y ceja que bien podría ser la mayor contribución de persona alguna al deporte de combate en Venezuela: llevar las MMA (artes marciales mixtas, por sus siglas en inglés) a las universidades del país. 

“Ese es mi próximo objetivo. Si queremos que las artes marciales realmente crezcan en Venezuela y que podamos exportar talento a las principales empresas del mundo, tenemos que encontrar las vías para explotar ese talento”, comentó Morales en una conversación vía telefónica con Deporte Today.

Ante los ojos del veterano, padre del peleador invicto de UFC que lleva su mismo nombre, los beneficios de llevar las artes marciales a las universidades del país son múltiples. 

“En este país siempre ha habido un potencial increíble, pero no ha existido un ente o persona que se encargue correctamente de las promociones y eso obliga a los deportistas a buscar esa ayuda fuera de las fronteras, algo mucho más difícil”, explicó Morales. “Para hacer una carrera en esto, se necesita mánagers, coaches y promotores. Todo eso es muy costoso para un joven que apenas inicia como profesional o que quiere hacerlo”.

El factor monetario es justamente la razón por la que, si bien el objetivo final es que cualquier estudiante tenga a su disposición la ayuda necesaria para formar su carrera en las artes marciales, las casas de estudio privadas sean “targets” principales en un comienzo.

“La lógica te dice que muy posiblemente las personas en las universidades privadas tengan una mayor disponibilidad económica para costear algunos de los gastos necesarios”, continuó el maestro marcial.

No obstante, Morales está consciente de que cumplir su meta no será nada sencillo, pues más allá del factor económico, también habrá que derrotar la imagen negativa que todavía arrastran consigo las MMA ante los ojos de muchos venezolanos.

“La empresa privada no está de acuerdo con las MMA”, aseguró Morales. “No les gusta patrocinar ningún evento que para ellos sea violento. No hay empresa que patrocine eso. Lo que siempre me resulta curioso porque sí se promocionan productos que son el triple de dañinos para el cuerpo como los refrescos”.

Frente a tantas trabas, Morales continua con su trabajo en pro a las artes marciales en el país, lo que lo llevó a fundar la academia “SLAM MMA” en Caracas hace varios años atrás.

“Estoy muy orgulloso del trabajo que hacemos en esa academia. Mis dos hijos han entrenado allí”, comentó Morales sobre Omar Jr. y Gabriel, quien también se encuentra desarrollando su carrera en México, con aspiraciones de alcanzar a su hermano mayor en la máxima categoría en un futuro cercano. “De solo pensar que incluso antes de poder llegar a las universidades ya tenemos un exalumno que llegó a la UFC, y que además sea mi hijo, es bastante increíble”.

Junto con hacerse cargo de la academia, ubicada en el edificio Inveco del municipio Chacao, Morales también se dedica a enseñar artes marciales con clases particulares, una oportunidad dorada para cualquier principiante o incluso estudiante avanzado de aprender de la mano de un maestro con más de 50 años de experiencia.

“Desde los 12 años quería hacer boxeo”, contó Morales sobre sus inicios. “Estuve cinco años en una academia en El Paraíso y luego entré a estudiar educación física en el Pedagógico. Después empecé a dar clases en la UCV, donde me reuní con varios cinturones negros en kárate y taekwondo”.

Fue justamente allí en las instalaciones de la Universidad Central de Venezuela donde Morales decidió crear su propia modalidad de pelea, a la que denominó “Sistema Libre de Artes Marciales”, nombre de donde provienen las siglas de su academia (SLAM).

“Me di cuenta de cosas que no estaban bien con otros estilos de pelea, veía que todos tenían una limitación”, explicó Morales sobre lo que lo motivó a crear su modalidad de combate. “Por ejemplo, en el boxeo no podías usar patadas. En otras disciplinas estaba prohibido pelear en el suelo o usar los puños. Todas tenían una restricción y yo me sentía más cómodo teniendo un poco más de libertad. Por eso terminé creando algo más acorde a la forma en la que yo peleaba”.

Si bien hasta el día de hoy no hay un responsable claro por la creación de las MMA como disciplina, muchos atribuyen el inicio real del deporte a la fundación de “Ultimate Fighting Championship” en los Estados Unidos en 1993, a pesar de que se conocía de modalidades similares como el “Vale Todo” brasileño de orígenes mucho más antiguos.

De cualquier forma, Morales, que no recuerda con exactitud el año de creación de su Sistema Libre de Artes Marciales, asegura que fue en algún punto de la década de los 80.

“Me parecía curioso que, de Sudamérica, solo Brasil había creado un arte marcial realmente reconocida como lo es el capoeira. Si el MMA como tal hubiese existido para ese entonces, con seguridad me hubiese dedicado a eso”, dijo Morales, quien añadió que la implementación de esta nueva modalidad un poco más libre no fue sencilla. “Lo más difícil fue que las personas tuvieran una mentalidad un poco más abierta a la hora de combatir. El ‘full contact’ tuvo una subida cuando se implementó inicialmente, pero luego fue decayendo. Yo insistí con mi modalidad porque siempre me consideré un rebelde de las artes marciales”.

A pesar de su idea de un combate más libre, Morales indica que no era muy fanático del “Vale Todo”.

“La idea que ellos tenían era demasiado salvaje porque era sin categorías de peso y con muy pocas reglas”, señalo el maestro venezolano. “Poco a poco fueron haciendo ajustes y allí comenzó a cambiar mi opinión al respecto. La gente todavía piensa que las MMA son mucho más peligrosas que el boxeo y realmente no es así. En las MMA puede que te den un golpe muy fuerte, pero muy posiblemente allí se termina la pelea. En cambio en el boxeo son varios puños los que recibes a lo largo de varios rounds y el daño se va acumulando”.

Hoy en día, y después de todo su arduo trabajo por el crecimiento de las artes marciales en Venezuela, Morales se niega a bajar los brazos.

“Pelearé hasta el último momento de mi vida para que las universidades tengan artes marciales o cuando menos boxeo. Tengo cuatro de ellas en la mira en este momento, pero no puedo adelantar mucho todavía. Este tema de la pandemia también ha retrasado todo eso”, expresó.

Padre orgulloso

Omar Morales asegura que, a pesar de su amplia trayectoria en las artes marciales, nunca obligó a sus hijos a practicar alguna modalidad de combate, sino que ellos mismos  decidieron seguir sus pasos. 

“Yo no les inculcaba eso”, comentó Morales, quien recuerda que su hijo mayor practicó también otros deportes. “Creo que hubiese sido tremendo beisbolista, pero en ese momento no le di el apoyo necesario”.

Hoy invicto en 10 peleas como profesional, incluyendo las últimas dos en UFC, Omar junior sigue siendo motivo de mucho orgullo para su padre, quien no deja de aconsejarlo cada vez que puede.

“A veces él se preocupa mucho porque piensa que va tarde  en su carrera con su edad (34). Yo le digo que eso es solo un número y que se relaje, porque a mis 64 años muy pocos son capaces de darme un golpe”, contó.

 Aún cuando no ha podido ver personalmente una pelea de su hijo en la máxima categoría hasta los momentos, Morales nunca se ha sentido ausente. 

“Siento que he estado allí. Quizás no de forma presencial, pero no he estado alejado de él”, dijo Omar padre, poco antes de asegurar que cuando llegue el momento de verlo en persona, será más que solo un espectador. “No quiero estar sentado en el público. Quiero estar ahí en su esquina, aunque sé que él tiene a su equipo. Ese momento va a suceder”, cerró.

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