La Rinconada da la partida sin público en las tribunas ni colas en las taquillas

La Rinconada

Cristóbal Naranjo  @cristobnaranjo

La playa de la tribuna A estará desierta. El clarín probablemente ni sonará y al habitual rugido que acompaña el galopar de los corceles en la recta final lo sustituirá un silencio rodeado de nubes grises, como ha sido habitual en las tardes caraqueñas de junio.
El hipódromo La Rinconada en Caracas no reabre sus puertas al público, debido a la pandemia del covid-19, pero al menos sigue la tendencia de otros circuitos en el mundo y retoma los programas de carreras, si bien el incremento de contagios en Venezuela hace dudar de que las jornadas hípicas puedan mantener cierta continuidad en las próximas semanas.
Por ahora, la vuelta de las pruebas al óvalo de Coche a partir del domingo 21 es una buena noticia para una actividad muy deprimida por la crisis económica y que se mantiene, principalmente por la pasión de los propietarios y la fidelidad de una afición que para ligar sus favoritos deberá pegarse al televisor y hacer sus jugadas tipo delivery en los centros hípicos que abran o en línea con ciertos grupos de WhatsApp, si es que la precaria conectividad venezolana lo permite.
No será un regreso fácil para los profesionales, que estuvieron activos durante los más de tres meses de pausa. Unos al pie de las caballerizas con el cuido a los equinos y los jinetes tratando de mantener el peso y la condición en las jornadas de entrenamientos de lunes a viernes.

El apoyo de los propietarios y el entrenamiento

En la cuadra 15 del hipódromo La Rinconada, Eliécer Gómez, tiene 15 ejemplares alojados en su cuadra. El ganador de 19 carreras en 2019 y aprendiz del emigrado entrenador venezolano Gilberto “Potro” Zerpa, agradece a los propietarios de los animales quienes “cumplieron con sus compromisos y honraron sus deudas” con las cuotas mensuales para la manutención de los cuadrúpedos. En Venezuela, el monto de un mes de pensión- cuido, alimentación y medicinas principalmente- oscila entre los 250 y 500 dólares. 
Su colega, José Darío Padilla, también tuvo la fortuna de contar con el apoyo necesario para que sus ejemplares siguieran en buenas condiciones durante el receso. “Tengo un solo propietario que es el dueño del haras La Mulera y se ha portado muy bien con respecto a los pagos oportunos del personal y de los gastos para los caballos. Yo no cobro pensión, simplemente recibo todos los insumos como alimentos, clavos, herraje y medicamentos. El propietario me da lo que yo le pido para sus ejemplares y me paga un salario”, explica el trainer.
La pausa también significó un cambio en la planificación de los entrenamientos para cada atleta equino, como apunta Gómez. “Primero mantuvimos a los ejemplares a base de galopes (ejercicios muy suaves). Luego comencé a estirarlos un poco más. A finales de abril y principios de mayo ya los empecé a brisear (trabajos más fuertes) y les alternaba el entrenamiento. Una semana los apretaba y la siguiente les bajaba la mano”.
Al menos en los primeros meses, el sistema de ejercicios de Padilla fue bastante similar. “Los primeros dos meses los caballos estuvieron a base de galopes y por supuesto con trabajos de mantenimiento. Mucha gente trabajaba los caballos fuerte. Yo no lo hice porque consideraba que era innecesario gastar medicinas como butazolidina o lasix -medicamentos comúnmente utilizados para las competencias- sin tener la garantía de las carreras. Los mantuve con su buena alimentación y su buena cama, pero no los quise medicar mucho”.
“Ya de un mes para acá sí comencé a apretarlos un poco y ya hace dos semanas tomé la decisón de medicarlos con butazolidina, lasix y algunas otras medicinas para ayudarlos en la hidratación y así poder ejercitarlos en silla. También comencé a trabajarlos con jinetes no con traqueadores (galopadores o jockeys solo para ejercitar los animales) para así tenerlos listos para las carreras”, agregó el preparador a quien apodan “El Kaiser”.

La pista

Al jinete Iván Pimentel -uno de los líderes en la estadística de La Rinconada– el anuncio del regreso de las carreras lo tomó por sorpresa. Por eso, prefirió ponerse más a tono y no firmó compromisos de monta en la primera semana, aunque sí ha asistido a las jornadas de traqueos (entrenamientos) y puede dar fe de que a la pista se le ha realizado mantenimiento.
“La pista la están abriendo a las 7 de la mañana y siempre llego al hipódromo como a las 6:30 am y está el tractor haciéndole el mantenimiento, pasando las rastras o maquillándola, como dicen. Tuve la oportunidad de salir a trotar recientemente  a las 10 am y como a las 11:30 estaba el encargado de la cancha. La estaban tratando”, subraya el fusta zuliano.
Claro que en un contexto de escasez de agua como el que padecen los caraqueños en su vida diaria, el riego a la cancha de La Rinconada se complica. De hecho, Gómez admite que hubo un par de jornadas en los que los ejercicios debieron suspenderse por la sequía de abril y mayo y el exceso de polvo en la pista, pero agradece el apoyo de las autoridades del Instituto Nacional de Hipódromos (INH).

“Hubo días en los que estuvo ruda la situación con el agua, pero el INH colaboró. También los trabajadores de mi cuadra son unos guerreros y si tenían que ir a buscar y cargar agua lo hacían, pero se contó con el apoyo del INH que siempre mandaba camiones cisternas. Así pudimos solventar”, aseguró el entrenador del prometedor Caribbean Gold.

Padilla añade que “hubo varios días en los que no tuvimos luz por fallas en la zona”. Esos problemas, según el profesional del entrenamiento, ya fueron solventados y en cuanto a la arena del óvalo resalta que “con las lluvias ya todo se solucionó y ahora provoca ir a la pista porque además del riego natural de la naturaleza, también hay un buen sistema de riego a la pista porque hay agua”.

La afición hará falta

La vuelta de las carreras a La Rinconada es celebrada por los dos entrenadores y el experimentado látigo. No obstante, los tres coinciden en que será un regreso algo atípico por la ausencia de aficionados en las tribunas, taquillas y los paddocks de ensillaje.
“La jornada a puerta cerrada nos da más tranquilidad. El tiempo en que los caballos estuvieron sin actividad aunado a la adrenalina que ellos sienten los días de carrera permite que trabajemos más tranquilos, pero también le quita algo de brillo al espectáculo. El hipismo es una pasión y a los que nos gusta este deporte, el hecho de no ver los ejemplares en el paddock o como le dan las instrucciones a los jinetes y ese tipo de detalles, quita algo de lucidez”, resalta Gómez, secundado por su compañero de profesión.
“Ensillar sin público va a ser algo extraño. Los aficionados producen esa adrenalina extra que uno siente cuando va a una carrera. El ruido, la gente y la emoción son indescriptibles”, recalca Padilla.
Pimentel va más allá. “La fanaticada es la que lo anima a uno. Con un sí o con un no, con aplausos, gritos o groserías, pero esa es nuestra afición”.
Por ahora se le echará de menos en La Rinconada.

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