Franklin Barreto y el doble discurso de los Atléticos de Oakland

Franklin Barreto

Andrés Espinoza Anchieta |  @AndresEspinoza

Se suponía que Franklin Barreto debía ser parte importante de esta nueva generación de los Atléticos de Oakland. Matt Chapman, Matt Olson, Jesús Luzardo, AJ Puk, Sean Murphy y Barreto. Ese era el plan.

De hecho, cuando los californianos adquirieron al toletero criollo desde los Azulejos de Toronto, por allá en el 2014, todo parecía indicar que el club había seleccionado a la pieza central de esa generación que preparaban en sus granjas. El baluarte, la bujía.

Después de todo, y tomando en cuenta que ninguna de las otras tres piezas que llegaron a los A’s en dicho cambio (Kendall Graveman, Sean Nolin y Brett Lawrie) se mantienen con la organización, no proyectar de esa forma a Barreto sería haber enviado a Josh Donaldson a Canadá envuelto en papel de regalo.

Pero es que tampoco hace falta asumir sobre las aspiraciones que tenía Billy Beane cuando tiró del gatillo aquel 28 de noviembre, pocas semanas después de esa dolorosa derrota de los Atléticos en el juego comodín ante los Reales, misma que envió al conjunto a su más reciente proceso de reestructuración. Beane, David Forst (actual gerente general) y Bob Melvin (mánager) se han encargado en repetidas oportunidades de mencionar al venezolano como parte vital del futuro de la divisa.

El 24 de junio de 2017, el tan esperado estreno de Barreto en las mayores tuvo lugar. Se suponía que era el comienzo de una nueva era en Oakland. Ese mismo año debutó Chapman. Olson, quien se había graduado en una corta pasantía en 2016, superó su estatus de novato en esa temporada.

 

Al trío de Luzardo, Puk y Murphy todavía le faltaba trabajo en las menores, pero la esperanza era que para el momento en que estuvieran listos, el infield de la novena ya habría dejado plasmado su nuevo rostro con Chapman en tercera, Barreto en segunda, Olson en primera y el más experimentado Marcus Semien en el campocorto.

Lesiones de Luzardo, Puk y Murphy retrasaron sus estrenos en la gran carpa, pero para finales de 2019, finalmente todos podían ser llamados grandeligas.

El proceso de reconstrucción estaba completo para 2020. Junto a los ya mencionados pilares, también se unieron los pitchers Frankie Montas, J.B. Wendelken y Lou Trivino, así como los jardineros Ramón Laureano y Seth Brown. La permanencia de piezas más experimentadas como Mike Fiers, Sean Manaea, Liam Hendriks, Stephen Piscotty y Khris Davis creaban la anhelada mezcla de veteranía y juventud que busca cada equipo.

Gracias a ese grupo, Oakland llegó a la golpeada campaña 2020 como uno de los conjuntos favoritos a llevarse el máximo trofeo. Todo parecía estar en orden, de acuerdo a lo planeado. Chapman y Olson sembraron sus raíces en las esquinas del infield californiano, mientras que Murphy recibió el voto de confianza de Melvin y la directiva para asumir el puesto de receptor titular en su primera zafra completa en las mayores. Luzardo tuvo complicaciones relacionadas al Covid-19 que le impidieron iniciar la temporada en la rotación abridora, pero luego de un par de apariciones como relevista, recibió la luz verde para estrenarse como iniciador este martes. Puk se vio forzado a comenzar la campaña en la lista de lesionados por molestias en su hombro izquierdo, pero ya había sido nombrado como quinto abridor del equipo.

Sin embargo, Barreto no aparecía en segunda, ni en ningún otro lado del terreno. De hecho, para visualizar el rostro del caraqueño había que ver más allá de Chapman por los lados de la tercera base del Coliseo de Oakland, justo detrás de Melvin y del resto de los coaches que se cansaron de alabarlo durante la primavera y el “Summer Camp”. Había que ver hacia el dugout.

Con un promedio vitalicio de .289 en las ligas menores, junto con 86 cuadrangulares, 352 remolcadas y un OPS de .834 en 631 juegos disputados, el problema no ha sido falta de producción del venezolano en las sucursales del club. A diferencia del resto de jóvenes promesas que sí han recibido la confianza de la organización para asumir una posición como titular y correr con ella, por alguna razón, Barreto no ha gozado de la misma ventaja.

La falta de confianza de Melvin y compañía en el exprospecto número 1 de la divisa, a pesar de los continuos elogios que ha recibido de su parte a lo largo de los años, ha quedado en evidencia en múltiples oportunidades.

Aún cuando Semien era constantemente rankeado entre los peores torpederos defensivos del circuito en sus primeras temporadas con los A’s, el alto mando del club hizo público su compromiso de mantenerlo en dicha posición por varios años, cerrando esa puerta para un Barreto que defendió con frecuencia las paradas cortas en sus inicios como profesional.

Luego de probarlo también en los jardínes, la divisa puso énfasis en el desarrollo del criollo como camarero, pero incluso en dicha área del terreno, Oakland parecía negarse a darle camino libre, como sí hicieron con el resto de sus compañeros de generación.

En 2017 y 2018, Barreto se vio bloqueado en el segundo cojín de los Atléticos por Jed Lowrie. Una vez que el veterano se marchó a la agencia libre, Oakland apostó por darle la titularidad de la posición en 2019 al recién llegado Jurickson Profar, a pesar del sólido rendimiento de Barreto en la pretemporada de ese año, en la que terminó con promedio de .351, con .429 de OBP y .541 de slugging.

Tras enviar a Profar rumbo a San Diego en la más reciente temporada muerta, la puerta parecía estar más despejada para el venezolano, aunque debería derrotar en la carrera a otros compañeros como al dominicano Jorge Mateo y al puertorriqueño Vimael Machín, ninguno con experiencia previa en las Grandes Ligas.

Barreto partía con la ventaja en el papel, hasta que la directiva del equipo decidió firmar al experimentado Tony Kemp, haciendo una ya copada competencia por el puesto de segunda base regular aún más complicada.

Cada uno de los participantes gozó de un buen desempeño en la primavera, incluyendo a un Barreto que ligó 11 hits en 36 turnos, con cuatro dobles, dos triples y otras cuatro impulsadas.

Cuando la pandemia obligó a los equipos a cerrar sus campamentos, Barreto regresó a su casa en Orlando y continuó trabajando en diferentes aspectos de su juego.

“Hice algunos ajustes en mi mecánica al batear. Bajé un poco más mis manos para no moverlas tanto y poder esperar más los pitcheos”, le dijo el jugador el portal oficial del club hace algunas semanas.

Poco antes de que se reanudaran los entrenamientos, Oakland envió a Mateo a los Padres en un movimiento que sirvió para aclarar un poco más el panorama alrededor del segundo cojín. En las primeras sesiones de práctica de bateo y de juegos simulados del “Summer Camp”, Barreto sacudió cuadrangulares ante Montas y Hendriks, dos de los principales brazos del club.

“Se ha visto como el mejor de nuestros bateadores hasta ahora”, indicó Melvin al respecto en ese momento.

Luego de más elogios de coaches y compañeros, no solo por su desempeño sino también por su buena condición física, parecía un hecho que Barreto por fin gozaría de la oportunidad dorada de establecerse como titular en las mayores.

Pero tras disputados los primeros 10 compromisos de los Atléticos en esta campaña, Barreto apenas había consumido tres turnos (ponche como bateador emergente en la jornada inaugural y otros dos turnos fallidos, incluyendo otro ponche, el lunes en Seattle, también ingresando en calidad de emergente) Hasta antes del duelo del martes, el criollo era el único jugador en el roster activo de la divisa que no había recibido la oportunidad de ser titular.

Kemp ha compartido la segunda almohadilla con el súper utility Chad Pinder, mientras que Machín encontró una oportunidad de alinear como bateador designado.

Por alguna razón, a los A’s se les sigue haciendo difícil darle el voto de confianza a un Barreto que también castigó a los lanzadores en Triple A durante 2019, dejando average de .295, con .374 de OBP, .552 de slugging, .926 de OPS, 19 vuelacercas y 65 fletadas.

Sí, el aporte de Barreto en su tiempo en las mayores no ha sido el esperado (.186 de AVG y .590 de OPS en 204 turnos), pero el problema recae justamente en la falta de continuidad. Desde su debut en MLB tres años atrás, el capitalino ha disputado más de siete juegos corridos en solo dos oportunidades: del 24 de junio al 5 de julio de 2017 (11 encuentros) y del 20 al 30 de junio del 2018 (10 choques, incluyendo un doble juego el día 22)

Particularmente para una joven promesa de todavía 24 años de edad, el tomar turnos con frecuencia es clave a la hora de establecer un ritmo, por lo que adjudicarle la falta de confianza de los A’s a sus números en la gran carpa no luce para nada aceptable.

La realidad es que, por algún motivo, Oakland no termina de darle el voto de confianza a un Barreto que ha hecho todo por ganarlo. Sin opciones de ligas menores disponibles, los Atléticos deberán mantenerlo en su roster durante toda la temporada o tendrán que correr el riesgo de perderlo en waivers (lo que es prácticamente una garantía si llegan a jugarse esa ficha).

Por mucho que Melvin y la directiva se llenen la boca de elogios hacia el venezolano, los hechos siempre dicen más que las palabras, y en el seno del conjunto californiano algo en Barreto no termina de gustar.

Por alguna razón.

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