Preparando un partido en Israel con el entrenador venezolano Daniel Seoane

Daniel Seoane abre las puertas del Maccabi Haifa para hablar sobre su rutina (Foto: Maccabi Haifa)

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Del otro lado del mundo, contesta el teléfono Daniel Seoane y de inmediato recuerda que cuando empezó en el baloncesto, hace 14 años, dijo que probaría por seis meses. “Ese semestre se convirtió en 28 semestres”, comenta el coach venezolano sobre un viaje que lo llevó hasta Israel, donde ejerce como entrenador principal del Maccabi Haifa desde 2019. Ya está adaptado y tiene su metodología clara de trabajo, una que compartió en el episodio 13 del podcast CIUDAD BASKET al detallar cómo aborda cada área de impacto cuando prepara un partido.

Seoane siempre inicia por lo más importante: su equipo. Parece algo obvio, pero admite que puede suceder que se olvide o pase a un segundo plano. “Comienzas con el análisis propio y después vamos construyendo lentamente, porque a veces uno comete el error de pensar mucho en el rival y dejar de pensar en uno mismo; entonces uno se hace esclavo del scouting o se hace esclavo de saber todo del rival, y se descuida uno. Eso yo lo he aprendido con el tiempo. Antes estaba muy pendiente de los otros cuando era asistente”, cuenta el estratega de 38 años, quien logró el ascenso de su club a Primera División en 2019. 

En conjunto con su staff, trabaja para identificar patrones de comportamiento a través del video, el análisis presencial y las estadísticas, con la idea de transmitir la información a sus dirigidos. “Hoy en día yo estoy muy abocado a las tendencias, más que a los sistemas o más que a determinadas situaciones. Tendencias de equipo y tendencias individuales”, revela el otrora asistente de Néstor “Che” García en la selección de Venezuela que fue campeona de América (2015), bicampeona suramericana (2014 y 2016) y participante en unos Juegos Panamericanos (2015) y unos Juegos Olímpicos (2016).

Con respecto al adversario de turno, empieza por las características particulares de los jugadores y se apoya, entre otros datos, en las áreas de la cancha donde cada basquetero rival tiene una efectividad alta, con la idea de que no reciba con comodidad allí o siquiera reciba. “Yo quiero conocer al individuo y después al equipo, porque en base a las tendencias individuales después se generan las tendencias colectivas”, explica Seoane, recientemente nominado a Entrenador del Año en la Winner League de Israel. 

En el medio de este proceso de preparación, van apareciendo momentos en los que debe saber cuándo disciplinar y hasta sacar a alguien de una práctica, o cuándo ser ingenioso para que sus jugadores retengan un mensaje en una sesión de video. “Lo más importante de esto es saber reconocer quién necesita el castigo y quién necesita la palmada en la espalda; quién necesita que le griten y quién necesita que le hablen al corazón”, dice el también campeón de la Liga de Las Américas como asistente técnico de Guaros de Lara.

Igualmente se enfrenta al desafío común de motivar a su equipo, una materia que suele abordar a través de la implementación de sistemas de juego y resoluciones en las que todos se sientan parte. “Soy un entrenador al que le gusta mucho el juego de pases, el juego de cambiar, de ayudarse unos a otros. Por ahí creo que se genera el tema motivacional”, desglosa. Pero hay más, mucho más. ¡Escúchalo en Ciudad Básket contando anécdotas, detallando situaciones de juego y conversando del contexto cultural en Israel!  

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